Chip para las computaciones cuánticas de trampa de iones, una de las implementaciones tecnológicas de qúbit. Esta tecnología está comercializada por empresas como la británica Quantinuum. Fuente: Instituto Nacional de Estándares y Tecnología En la nueva carrera tecnológica mundial, uno de los ámbitos en el que la competición se está acelerando –y en el que la recompensa para los ganadores se perfila enorme– es el de las tecnologías cuánticas. Estas tecnologías explotan de manera directa las propiedades de la física cuántica, incluyendo campos como la computación cuántica –tanto en hardware como en software–, la comunicación cuántica y los sensores cuánticos.
El concepto central es la llamada superposición cuántica, uno de los principales paradigmas de la mecánica cuántica. Un sistema cuántico –como electrones, átomos o materiales exóticos– se dice que está en superposición cuando sus propiedades tienen varios conjuntos de valores simultáneos mientras nadie observe o perturbe el sistema. En el momento que es alterado desde el exterior, la superposición colapsa o sufre decoherencia y el sistema pasa a tener un único conjunto de valores.
Un ejemplo clásico es el de un electrón, en el que podemos tener una superposición entre “el electrón gira en sentido horario”, por una parte,
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