Firma del acuerdo entre Irán y Arabia Saudí en Pekín. Fuente: China Daily La noticia saltó el pasado viernes 10 de marzo: las delegaciones del Reino de Arabia Saudí y de la República Islámica de Irán habían llegado a un acuerdo por el que reestablecían las relaciones diplomáticas bilaterales y se comprometían, en un plazo de no más de dos meses, a reabrir sus sendas embajadas en Teherán y en Riad respectivamente. El acuerdo, que también incluía la restauración de un tratado en materia de seguridad firmado en 2001 y otro en los campos de economía, comercio, inversión, tecnología, ciencia, cultura, deportes y juventud firmado en 1998, habría sido negociado entre el 6 y el 10 de marzo en Pekín con la mediación del país anfitrión y en un marco de absoluto secretismo.
Como era de esperar, no tardaron en sucederse las numerosas muestras de sorpresa ante este acuerdo entre las dos principales potencias árabes de Oriente Medio, enfrentadas en una especie de Guerra Fría regional desde el éxito de la Revolución Iraní allá por 1979. Especial confusión ha debido generar la noticia en Washington, histórico aliado de Arabia Saudí y principal promotor de las sanciones a Irán. No
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