La industria espacial europea: una autonomía estratégica que no despega
Por Alonso Campos·
Lanzamiento del cohete Falcon 9 de SpaceX, empresa que colabora con la industria espacial europea. Fuente: Daniel Oberhaus - bajo CC BY-SA 4.0
A comienzos de marzo de 2024, una sala de mando en Toulouse se preparaba para la batalla por el control de la órbita terrestre, atacada por invasores procedentes de Mercurio. Es posible que os recuerde al comienzo de una película de ciencia ficción de Serie B, pero en realidad son los más recientes juegos militares del nuevo Mando Espacial Francés, realizados en colaboración con la Fuerza Espacial estadounidense. Aunque pudiera parecer un evento lúdico o distendido, en realidad es una muestra de la creciente seriedad con la que las grandes potencias abordan el ámbito espacial en sus cálculos estratégicos. Los satélites en la órbita terrestre no son solo cruciales para numerosas aplicaciones económicas civiles, sino también para la estrategia de la guerra moderna.
Los satélites de comunicaciones garantizan el mando y control de unidades militares sin acceso a otros equipos de comunicaciones, mientras que los de observación permiten localizar las infraestructuras críticas enemigas y sus despliegues de tropas para poder mejorar los ataques de artillería, misiles o drones. El rol de los satélites occidentales en la
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