Chinatown en Los Ángeles; Pekín ha incluido a la diáspora china como un elemento importante para la materialización de la “gran revitalización de la nación”. Fuente: Antoine Taveneaux - bajo CC BY-SA 3.0 El crecimiento vertiginoso que ha experimentado China en las últimas cuatro décadas ha dado lugar a un aumento considerable de las investigaciones académicas sobre el gigante asiático. No obstante, poca atención se ha prestado a las dinámicas transnacionales que involucran a la diáspora china y su conexión con el Estado, resultando un actor relativamente desconocido.
La diáspora china está formada por más de 60 millones de personas, según datos oficiales del gobierno, que identifica a sus integrantes como haiwai qiaobao o “compatriotas chinos en el extranjero”. En este grupo se incluye a los nacionales que viven fuera de las fronteras continentales, a chinos nacionalizados en un tercer país y a los nacidos en el extranjero que tienen ascendencia china.
Dado que las primeras migraciones masivas contemporáneas se produjeron a finales del siglo XIX, la diáspora ha tejido fuertes conexiones con las comunidades locales, hecho que les ha permitido acumular un considerable capital económico. En Indonesia, por ejemplo, el 50% de las personas más ricas del país tienen
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