Fábrica de BMW en Leipzig, Alemania. Fuente: International Transport Forum - bajo CC BY-NC-ND 2.0 DEED Alemania es la primera potencia económica de la Unión Europea, el país europeo más poblado, el socio comercial e inversor más importante de la mayoría de los Estados miembro y el mayor contribuyente financiero del bloque comunitario. Se puede considerar a Alemania como el “corazón” de Europa. Sin embargo, parece que el modelo alemán está desgastado fruto del fin del gas barato ruso, la falta de trabajadores cualificados, la inestabilidad política y la pérdida de competitividad. El propio ministro de Economía alemán, Robert Habeck, ha avisado de que el país tiene ante sí cinco años difíciles de transición verde industrial que “supondrá una carga” en la sociedad.
El fin del excepcionalismo alemán
Alemania, con sus 80 millones de habitantes, es seguramente el país más importante de la Unión Europea, siendo la economía más grande y el mayor productor de bienes. Durante la mayor parte del siglo XXI, ha dominado los mercados europeos y su modelo de exportación ha sido considerado como un éxito. La mitad de la economía germana se ha basado en la venta al exterior, destacando los productos de alto valor añadido,
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