Donald Trump y JD Vance en un memorial del 11 de septiembre. Fuente: Cuenta de X de JD Vance Dos días antes de elegir a JD Vance como su candidato a la vicepresidencia, Donald Trump había sufrido un intento de asesinato del que había salido prácticamente ileso. Aquella instantánea en la que, desafiante, alzaba el puño al grito de “Fight! Fight! Fight!” mientras la sangre corría por su mejilla, había dado la vuelta al mundo y empujado a muchos analistas a asegurar que las elecciones presidenciales ya estaban decididas: el anciano Joe Biden no tenía nada que hacer frente a un Trump a quien todos percibían como más fuerte y enérgico, y que, desde aquel día, se convertiría además en símbolo de lucha y heroísmo.
Así daba comienzo la primera jornada de la Convención Nacional Republicana, celebrada el 15 de julio en Milwaukee (Wisconsin), a la que el expresidente acudía convencido de la inevitabilidad de su victoria. Animado quizá por esta perspectiva, se decidió a anunciar aquel mismo día –a través de un comunicado publicado en su red social, Truth Social– el nombre de su candidato a vicepresidente: JD Vance, un joven senador por Ohio de apenas 40 años. El
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