Pese al alto el fuego alcanzado entre Tailandia y Camboya, las causas profundas del reciente conflicto armado siguen sin resolverse. 96 horas de combates ininterrumpidos han sacudido el Sudeste Asiático y, por ende, los equilibrios de poder en Asia-Pacífico. Entre los días 24 y 28 de julio de 2025, las tensiones históricas entre Tailandia y Camboya se desbordaron, empujando a ambos países al mayor conflicto armado entre ellos desde la Segunda Guerra Mundial.
El conflicto llegó abruptamente y se adueñó en tiempo récord de las relaciones bilaterales. Lo que en mayo era una anécdota, en julio asemejaba ser la antesala de una guerra abierta.
Instantánea de una escalada
Templo de Preah Vihear, administrado por Camboya, 28 de mayo del 2025. En medio de la espesa vegetación que rodea el santuario, dos patrullas fronterizas se topan una enfrente de la otra. La difusa demarcación del área encendió las acusaciones de invasión del territorio patrio. A su vez, estas provocaron un tiroteo que dejó a un soldado camboyano muerto. La fatalidad iba a quedar en un hecho trágico que ambas partes lamentaban.
Pero entre bambalinas, algo tiembla. El gobierno bicolor tailandés se empieza a desteñir. El pacto entre rojos –facción progresista–
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