Donald Trump amenaza con frenar las inversiones de Estados Unidos en Honduras si la izquierda revalida gobierno en las elecciones generales. Fuente: 總統府 - bajo CC BY 2.0 El domingo 30 de noviembre, cerca de 6,4 millones de hondureños están convocados para elegir presidente, renovar los 128 escaños del Congreso unicameral, designar a sus representantes ante el Parlamento Centroamericano (Parlacen) y escoger alcaldes. Se trata de unas elecciones trascendentales para Honduras, marcadas por un alto grado de incertidumbre y por la irrupción de Estados Unidos en la campaña electoral.
En las elecciones de 2021, por primera vez en más de un siglo, un partido ajeno al tradicional bipartidismo hondureño alcanzó la presidencia. Durante los cuatro años de gestión de Libertad y Refoundación (LIBRE), formación autodefinida como “socialista democrática”, la política nacional ha estado marcada por una creciente polarización y un choque de narrativas entre los principales actores.
Los candidatos de la oposición, Nasry Asfura, exalcalde de Tegucigalpa y presidenciable por el Partido Nacional, y Salvador Nasralla, del Partido Liberal y conocido por su pasado televisivo, acusan al gobierno de intentar subordinar al país a la llamada “narcodictadura venezolana”.
Por su parte, Rixi Moncada, candidata oficialista de LIBRE, acusa a sus
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