Pese al alto al fuego entre Hezbolá e Israel, Tel Aviv continúa atacando Líbano, mientras la organización chií evita responder militarmente y reivindica la resistencia.. Fuente: mhrezaa2c Un año después del inicio del alto al fuego entre Israel y Hezbolá, la situación sobre el terreno dista mucho de ajustarse a lo acordado. Lejos de retirarse del sur de Líbano, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) han consolidado una presencia permanente en dicho territorio y continúan lanzando ataques casi diarios.
Lo que debía ser un cese de hostilidades para desactivar el frente norte de la guerra iniciada tras el 7 de octubre se ha transformado en una ocupación de facto acompañada de una escalada progresiva que amenaza con desembocar en una nueva guerra.
Un acuerdo muerto desde el inicio
El alto al fuego firmado el 27 de noviembre de 2024 fue concebido como una pausa operativa que permitiera a Israel concentrar sus recursos en la Franja de Gaza y debilitar el Eje de la Resistencia encabezado por Irán, rompiendo la máxima de la “unidad de las arenas”.
A cambio, Hezbolá aceptó retirar sus efectivos más allá del río Litani y detener sus operaciones. El ejército libanés debía ocupar las zonas
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