Hallyu: la diplomacia cultural para exportar la marca Corea del Sur
Por eduardo-garcia·
Miembros del grupo de k-pop BTS, uno de los pilares de la Hallyu de Corea del Sur, se reúnen con el expresidente estadounidense Joe Biden. Fuente: la Casa Blanca
Corea del Sur se ha consolidado ya como una verdadera potencia regional a través de un milagro económico en el que han tenido mucho que ver su adhesión externa a Estados Unidos, sus gobiernos autoritario-desarrollistas y sus chaebols –grandes conglomerados como Samsung o Hyundai–.
Dicho crecimiento productivo no lo fue tanto en términos distributivos, convirtiendo al país en lo que el autor Julián Varsavsky vino a denominar “capitalismo de alto rendimiento”. Profundas exigencias recaen sobre los hombros de las clases trabajadoras y la juventud en Corea del Sur. Un engranaje, no obstante, difuminado tras el telón de una obra cada vez más internacionalizada a través del hallyu: la de los productos culturales surcoreanos.
El k-pop y los k-dramas, embajadores del hallyu
La acelerada economía surcoreana es realmente pujante a escala global a través de la inserción privilegiada de sus grandes empresas en las cadenas internacionalizadas del capital. Sin embargo, Seúl nunca había destacado en términos de soft power... hasta ahora. El k-pop –música pop surcoreana– y los
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