Soldados del ejército de la República Democrática del Congo desplegados en Kivu del Norte. Fuente: MONUSCO Photos - bajo CC BY-SA 2.0 DEED En el centro de África vuelve a hablarse de guerra. La región de los Grandes Lagos compartida por Uganda, Ruanda, Burundi y el este de la República Democrática del Congo (RDC) vuelve a ser, si alguna vez ha dejado de serlo, el escenario de intensos combates que implican a ejércitos, misiones internacionales e insurgencias armadas. La renovada ofensiva iniciada por el Movimiento 23 de marzo (M23) en 2022 en el este de la RDC, y especialmente los intensos enfrentamientos de febrero de 2024, han vuelto a poner la región en el punto de mira de la comunidad internacional.
En la selva congoleña operan más de un centenar de grupos armados, cuyos objetivos a menudo coinciden con los de países extranjeros. A su vez, muchos de estos grupos se refugian en la inmensidad del segundo bosque tropical más grande del mundo para llevar a cabo acciones contra sus países de origen. Además de esto, los intereses económicos en la riqueza mineral de regiones como Kivu del Norte, Kivu del Sur o Ituri, junto con el largo historial de
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