El nuevo gobierno de Groenlandia opta por reforzar su asociación con Dinamarca y rechaza la anexión a Estados Unidos. Fuente: Christoph Strässler - bajo CC BY-SA 2.0 El pasado 11 de marzo se celebraron elecciones en el territorio autónomo de Groenlandia, bajo soberanía del Reino de Dinamarca. Los comicios estuvieron marcados por las declaraciones de Donald Trump de anexionar la isla a Estados Unidos, la cuestión de un referéndum de autodeterminación y la orientación económica a seguir en los próximos años.
Los resultados han dado un vuelco a la política groenlandesa, favoreciendo la estabilidad por encima de las opciones independentistas, como venía siendo la tendencia desde hace una década. Las aspiraciones de Washington salen mal paradas, ya que Trump tendrá complicado conseguir que Nuuk acceda a sus exigencias ante este nuevo acercamiento a Dinamarca.
Autodeterminación y economía
Los grandes perdedores de la noche electoral fueron los partidos del gobierno: Inuit Ataqatigiit (Comunidad del Pueblo) y Siumut (Adelante). Han pasado de concentrar el 66% de los votos a obtener sólo el 36,1% y de controlar el Inatsisartut, el parlamento de Groenlandia, con 22 de los 31 escaños a tener 11 diputados. Este castigo a las formaciones gubernamentales se explica por romper
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