El rápido crecimiento de Syriza en Grecia fue seguido de un atropellado gobierno y de su declive político en la actualidad. Fuente: DTRocks - bajo CC BY-SA 4.0 A principios de la década del 2010, la costa del Mediterráneo se vio sacudida por una ola de movilizaciones antiausteridad que ocuparon plazas desde Egipto hasta España, llegando a alcanzar el mundo de habla inglesa con el movimiento Occupy. A pesar de la heterogeneidad de las poblaciones movilizadas, con unas demandas igualmente variadas, existía cierto sentido de unidad entre todas las luchas. En Grecia, este proceso se vinculó profundamente con el crecimiento de Syriza y la aparición de figuras políticas como Alexis Tsipras.
En gran medida, estas protestas eran una respuesta a las consecuencias políticas y económicas de la crisis del 2008: austeridad, corrupción, abusos policiales… Aun así, la variedad de contextos trajo una gran variedad de desarrollos del movimiento. Al sur del Mediterráneo, la revolución tunecina logró derribar al gobierno, lo que desató una serie de revueltas en la plaza Tahir de Egipto. En la orilla norte del mar, los indignados griegos y españoles se lanzaron a las calles para hacer frente a la austeridad de Bruselas, exigiendo una “democracia real”
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