Un BMP-2 ruso durante la guerra en Osetia del Sur contra Georgia. Fuente: Yana Amelina
Desde el momento en el que Georgia, un pequeño país del Cáucaso, se independizó de la URSS a principios de los 90, la política del país ha estado marcada por la falta de estabilidad y una gran polarización social entre distintas facciones que compiten por el poder. A las tensiones étnicas existentes, se le han sumado los enfrentamientos entre bandos que han batallado por la centralidad política. Dos regiones del norte, Abjasia y Osetia del Sur, han terminado por independizarse de facto gracias a la ayuda rusa. Además, distintos actores internacionales han apoyado a agrupaciones políticas que se han enfrentado de manera más o menos directa por lograr definir cuál debería ser la dirección del Estado. Aunque la situación actual no llegue a las cotas de violencia que vivió el país durante las guerras civiles de los 90 –o los disturbios de los años 2000– el panorama político de Georgia continúa marcado por una gran hostilidad entre los principales partidos políticos.
Podría parecer un país insignificante en la arena internacional, debido a su pequeño tamaño y la ausencia de recursos naturales reseñables. Aun así, su
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