Joe Biden, presidente de Estados Unidos, durante una comparecencia pública. Fuente: Gage Skidmore - bajo CC BY-SA 2.0 DEED Estados Unidos es el conductor del principal bloque de poder en la esfera internacional. En cooperación con otros actores de importancia regional y global, Washington define la estrategia general del conjunto de países del Norte Global a él asociados, así como de aquellos actores del Sur Global que coyunturalmente adhieren al proyecto estadounidense.
Mediado a través de organismos internacionales e influido por tenues disputas tácticas entre sus socios, este bloque colectivo, a menudo agrupado bajo la etiqueta de “Occidente”, resuelve con cierta celeridad sus discrepancias internas al tiempo que se coordina para ejercer su estrategia de influencia en el resto del planeta. De esta forma, los Estados centrales del sistema capitalista cooperan entre sí junto a otros actores menores del Norte Global, asegurando el dominio de las periferias y la contención de los “díscolos” emergentes.
La forja del esquema colectivo
El final del siglo XIX y la primera mitad del siglo XX estuvieron marcados por la disputa entre las potencias imperialistas. Tal como definieron en aquel momento los autores marxistas del imperialismo –en especial, Lenin–, la tendencia a la concentración
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