El despliegue militar de Estados Unidos en Oriente Medio, el mayor desde la guerra de Irak, podría anticipar nuevos ataques contra Irán. Fuente: U.S. Central Command (CENTCOM) El 20 de febrero de 2026, el grupo de ataque del portaaviones Gerald R. Ford, perteneciente al ejército de Estados Unidos, entró en las aguas del Mediterráneo rumbo hacia Oriente Medio.
La llegada de un segundo grupo de portaaviones a la región se produce tras meses de tensiones entre Estados Unidos e Irán y en paralelo a un proceso diplomático cada vez más atascado, en el que se entrelazan la cuestión nuclear, el programa de misiles balísticos, el futuro del Eje de la Resistencia o la situación interna iraní.
En las últimas semanas se han sucedido rondas de contactos indirectos en distintos formatos y sedes, con mensajes públicos de “progreso” en principios generales, pero también con señales claras de que el acuerdo aún está lejos.
El tamaño del despliegue militar aeronaval de Estados Unidos, el mayor en la región de Oriente Medio desde la guerra de Irak de 2003, pone sobre la mesa la posibilidad de que en el futuro próximo se produzca una operación militar de alta intensidad contra la República Islámica
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