Filipinas y las protestas contra el presidente Marcos. Fuente: Universidad de Columbia Británica. El histrionismo domina la política nacional en Filipinas. Insultos, recurrentes salidas de tono y afirmaciones disparatadas han hecho del debate público un asunto performativo. Los lujos extravagantes de Imelda Marcos y las groserías de Rodrigo Duterte cautivan la atención de la opinión pública internacional. Ante las cámaras, Filipinas se convierte en un escenario a medio camino entre el surrealismo y la indecencia moral.
Sin embargo, toda esta proyección arroja constantemente una duda: ¿Por qué Estados Unidos mantiene y multiplica su apuesta estratégica por Filipinas? ¿Qué garantías de estabilidad y compromiso ofrece una nación cuya política presenta estas características? La respuesta a estos planteamientos se encuentra en el que es la espina dorsal del Estado-Nación filipino: el pueblo tagalo.
Así, el poder de Washington en el archipiélago y, por ende, en Asia, depende en buena medida del encaje de esta etnia en su estructura económico-securitaria. Consecuentemente, el texto que aquí se desarrolla tratará de diseccionar los mecanismos y las tendencias de fondo que atraviesan a dicha población.
Los herederos de Rizal: Aquino y Macapagal
La Revolución Filipina (1896-1898) fue, en su aspecto teórico, la subversión total de
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