Ejercicios militares conjuntos organizados por Polonia y los países bálticos. Fuente: SFJZ13 - bajo CC BY 2.0 DEED Los discursos bélicos proliferan entre los líderes europeos, empezando por Emmanuel Macron y siguiendo por Donald Tusk, Ursula von der Leyen, Josep Borrell o Charles Michel. Todos alertan sobre la amenaza de un conflicto con Rusia y la necesidad de invertir en un rearme militar para proteger Europa. El desarrollo de la guerra en Ucrania –donde Kiev cada vez se encuentra en mayores dificultades–, junto con la posible vuelta de Donald Trump a la Casa Blanca, han activado las alertas. En un contexto internacional más geopolítico y militarizado, es necesario que la Unión Europea se tome en serio su política de defensa y seguridad. Pero, ¿de verdad los mensajes apocalípticos son muestra de un despertar europeo o más bien el signo de la improvisación y desesperación?
Fuerzas Armadas en estado precario
Desde el fin de la Guerra Fría, Europa se ha convertido en una potencia con escaso poder militar, fruto de décadas de desinversión en el sector y la sensación de aparente “paz” en el mundo. Asimismo, el papel de Estados Unidos como hegemón unipolar y proveedor de seguridad ha incentivado la
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