Jean-Luc Mélenchon, de La Francia Insumisa, en una conferencia durante la campaña de las elecciones europeas en Nantrerre. Fuente: Esteve Alosno En octubre de 2023, en el pub Belushi, al lado de Gare du Nord, los altos cargos de La Francia Insumisa (LFI), el Partido Socialista (PS), los ecologistas y el Partido Comunista Francés (PCF) se reunían a súplica de sus respectivas juventudes para intentar solucionar las cosas.
Un encuentro en el décimo distrito parisino, elegido como punto neutral debido a la proximidad de varias sedes de los partidos de izquierda. Una reunión que pretendía salvar la moribunda alianza de este espectro político, pero que no hacía más que confirmar el desacuerdo existente entre las formaciones que componían la coalición parlamentaria de la Nueva Unión Popular Ecológica y Social (NUPES). Y como se temía, la izquierda francesa, un año y medio después de su unión, se rompía.
Para ampliar Macron convoca elecciones legislativas en Francia y lanza un órdago a Le Pen → Así que durante los últimos ocho meses cada partido ha ido por su cuenta, desarrollando individualmente estrategias para las europeas y las presidenciales que se celebrarán en 2027. Unas europeas que han dado más de un tercio de los votos a la extrema derecha. Y ante este escenario, el presidente francés Emmanuel
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