Donald Trump ofrece una comparecencia pública desde uno de los balcones de la Casa Blanca, en 2019. Fuente: Trump White House Archive
El mundo asistió perplejo a la victoria de Donald Trump en las elecciones presidenciales estadounidenses de 2016. Durante meses, los grandes medios de comunicación nacionales e internacionales se habían dedicado a caricaturizar su discurso y propuestas, ridiculizando algunas de sus promesas más polémicas –como la construcción de un muro en la frontera con México– mientras renunciaban a contextualizar las razones de su éxito entre las bases republicanas y buena parte de la sociedad.
La voz de los olvidados
Por ello, cuando al filo de la madrugada siguiente a la votación se confirmó que el magnate inmobiliario había logrado los 270 votos electorales precisos para ser elegido presidente, pocos entendieron realmente lo que había ocurrido.
A lo largo de los días y semanas que siguieron al que se recuerda como uno de los mayores shocksde la historia política de Estados Unidos, diarios y televisiones se llenaron de sesudos análisis que atribuían la victoria de Trump a la movilización de los blancos de clase trabajadora residentes en áreas rurales o desindustrializadas, que, abandonados por las élites del Partido
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