Sentados, los hijos del rey Huséin I de Hiyaz, uno de los principales representantes históricos de la dinastía hachemí, que actualmente gobierna Jordania. Fuente: The Online Museum of Syrian History Guardianes durante siglos de los lugares santos de La Meca y Medina, líderes de la Revuelta Árabe contra el Imperio Otomano, monarcas de parte de Arabia Saudí, Irak, Siria y actualmente de Jordania, la historia de Oriente Medio es inexplicable sin atender a la dinastía hachemí, una de las familias que más ayuda a comprender la configuración actual de toda la región.
Su trayectoria se encuentra marcada por el cambio de alianzas, la búsqueda de equilibrios internos y de la supervivencia política en un entorno regional plagado de conflictos. Todo ello los ha convertido en una pieza crucial en el devenir de la región, pasando de ser considerada el adalid del nacionalismo árabe al traidor de la causa palestina.
Las promesas británicas a los árabes
La dinastía Hachemí –literalmente, casa de Hachim– toma su nombre de Háshim ibn Abd Manáf, bisabuelo del profeta Mahoma. Aunque hacer retroceder tu linaje más de 1.400 años es, cuanto menos, cuestionable, lo cierto es que la filiación con la Casa del Profeta les otorga
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