Bandera francesa con la Cruz de Lorena en un evento organizado por Reconquista, un partido político que se ubica en la extrema derecha francesa. Fuente: Esteve Alonso Coordinadas y a pleno pulmón, 5.000 personas cantaban “On est chez nous” (estamos en nuestra casa) en el palacio de deportes de París. El pasado domingo 10 de marzo, el partido Reconquista daba el pistoletazo de salida a su campaña electoral de cara a las elecciones europeas del próximo 9 de junio.
Eric Zemmour y Marion Maréchal, las dos cabezas más visibles del partido de extrema derecha, realizaban sus discursos ante un público principalmente adulto, pero con una importante presencia de gente joven, especialmente entre el personal de organización. Y aunque la formación no tenga representación en ninguna de las cámaras nacionales, este partido tiene una importante presencia mediática, poco simétrica con su influencia institucional.
La reorganización de la derecha francesa
Reconquista se muestra tal y como quiere ser percibido. Ya su nombre –pensado por Sarah Knafo, alta funcionaria y pareja de Zemmour– es una referencia a la reconquista de los territorios bajo dominio musulmán que, tomando la analogía, pretende “liberar” Francia y Europa de la “invasión” contra la sociedad judeo-cristiana y greco-romana.
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