El presidente argentino Javier Milei, uno de los integrantes de la nueva derecha radical en América Latina, en su ceremonia de investidura. Fuente: Presidency of Armenia - CC BY-SA 3.0 DEED Tal como ocurriera en el escenario europeo, en India o en Estados Unidos, las nuevas derechas radicales se han abierto paso en América Latina desde la segunda mitad de la década de los años diez en el siglo XXI. Aunque con cierto rezago como consecuencia de los prolongados éxitos electorales de las izquierdas populares y antiimperialistas del continente –el PT en Brasil, el peronismo kirchnerista en Argentina, el correísmo en Ecuador, el MAS en Bolivia, etcétera–, finalmente las fuerzas políticas de la reacción antiprogresista en la región han iniciado un proceso de auge y consolidación que se produce a diferentes velocidades en cada nación latinoamericana.
Algunos, como el anarcocapitalista Javier Milei, el punitivista Nayib Bukele o el anticomunista, anti feminista y anti LGTB Jair Bolsonaro, ya han tocado el Ejecutivo nacional; otros, como el pinochetista José Antonio Kast en Chile, el cristiano fundamentalista y conspiracionista Rafael López Aliaga en Perú o el antifeminista Guido Manini Ríos en Uruguay, se han venido haciendo fuertes desde la oposición; al mismo
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