Nicusor Dan, ganador de las elecciones en Rumanía frente a Georges Simion. Fuente: redes sociales de Dan En una pequeña habitación, rodeado de periodistas de diferentes partes del mundo, el inesperado presidente electo de Rumanía, Nicusor Dan, tomaba su tiempo antes de responder cada pregunta. En inglés y francés, el dirigente hacía hincapié en el contexto de su país y en la historia de su joven democracia. Y no parece casual.
Dan es el primer presidente que no forma parte del bipartidismo rumano que en los últimos 34 años ha ido turnándose entre el Partido Socialdemócrata (PSD) y el Partido Nacional Liberal (PNL). Sin embargo, el desgaste, la corrupción y las fracciones internas han acabado implosionando un sistema que pedía a gritos outsiders independientes. Y, finalmente, ocurrió.
Una polarización surgida de una desconfianza política, pero, a su vez, de la pérdida del relato. Los medios, sean públicos o privados, pierden su función de cuarto poder y el público deposita su confianza en nuevos modelos de medios o, simplemente, en la personalización de la información. En Rumanía, nos cuentan los expertos que TikTok está copando el espacio de los medios tradicionales.
Y hace unos años, en 2020, un alto funcionario encontró
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