Bandera de Israel frente al Muro de las Lamentaciones en Jerusalén. Fuente: VnGrijl. Bajo CC BY-SA 2.0 Ciudad sagrada para las tres principales religiones monoteístas (cristianismo, judaísmo e islam), Jerusalén –Al-Quds para los árabes– ha sido, y sigue siendo, uno de los mayores epicentros de tensión geopolítica del planeta. Cananeos, hebreos, babilonios, romanos, cruzados europeos, otomanos, británicos… La lista de pueblos, reinos y religiones que han gobernado y convivido en la ciudad resulta extensa y compleja, lo cual cuestiona cualquier intento de monopolizar su control bajo una supuesta legitimidad histórica. No obstante, en la práctica, puede afirmarse que actualmente Israel controla Jerusalén.
A pesar de ello, su estatus político sigue siendo uno de los ejes centrales del conflicto entre israelíes y palestinos, pues ambos la reclaman como capital de sus respectivos Estados. Sin embargo, en la práctica, Israel ocupa la totalidad de la ciudad desde 1967 e incluso oficializó su anexión completa en 1980. Dividida en dos desde 1948, Israel ha avanzado paulatinamente desde su fundación en su control sobre toda la ciudad, siguiendo la estrategia de hechos consumados que lleva a cabo en el conjunto de los Territorios Ocupados y lo cual tiene efectos directos tanto en sus habitantes
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