La próxima gran guerra podría estallar entre China y Taiwán; de producirse, tendría enormes consecuencias para Europa y Estados Unidos. Fuente: GovernmentZA - bajo CC BY-ND 2.0 La guerra ruso-ucraniana ha provocado un shock internacional, especialmente para la Unión Europea, ya que ha supuesto la vuelta de un conflicto de alta intensidad en suelo europeo. Ucrania atestigua definitivamente el cambio de un mundo unipolar estadounidense a uno multipolar caracterizado por la competición entre potencias.
Este cambio de paradigma ha desembocado en un proceso de desglobalización en el que los Estados están ganando un mayor protagonismo en detrimento de los organismos multilaterales. En este sentido, entramos en un sistema internacional cada vez más militarizado y con Taiwán como una de las piezas más estratégicas.
Competición entre China y Estados Unidos
La competición entre potencias, capitaneada por la rivalidad sistémica entre Estados Unidos y China, se caracteriza además por el uso de las interdependencias como arma guerra, tal y como se ha podido atestiguar en el conflicto proxy entre Occidente y Rusia.
La Unión Europea, defensora del libre comercio y el orden basado en reglas, se encuentra incómoda en este tipo de escenarios debido a su vulnerabilidad ante shocks externos. Por este
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