
El Ejército del Aire español encara retos críticos, como modernizar cazas, reforzar la logística o acelerar una hoja de ruta para el dron.
Fuente: Ejército del Aire y del Espacio Ministerio de Defensa España - bajo CC BY-NC 2.0 La superioridad aérea se juega en tres frentes: cazas disponibles donde importan, logística que permita durar y una red que conecte sensores, drones y fuegos. El Ejército del Aire y del Espacio español puede llegar a tiempo si prioriza las Canarias, consolida cisternas y transporte, acelera lo no tripulado y ordena la industria con criterios de autonomía útil.
La defensa de Canarias
La superioridad aérea sigue siendo el prerrequisito de casi todo lo demás. Sin control del aire no hay vigilancia permanente, ni defensa eficaz del territorio, ni libertad para proyectar fuerza más allá de las fronteras.
En España, el núcleo de esa superioridad se sostiene aún sobre una flota que acusa el paso del tiempo. Los F-18 que durante décadas vertebraron el ala de combate continúan volando con profesionalidad y una cadena de mantenimiento exigente, pero su margen útil se estrecha y, sobre todo, se vuelve irregular entre alas.
La diferencia es más nítida en Canarias, donde operan aparatos con
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