Camboya, cuyas relaciones con países como Vietnam o China moldean su política exterior, es un actor central en la disputa por el río Mekong. Fuente: Primer Ministro de Japón - bajo CC BY 4.0
El 22 de agosto de 2023, Hun Manet, hijo de Hun Sen, asumió el cargo de primer ministro de Camboya. Aquel día, el país asiático acudió no sólo a la consagración del legado de la dinastía Hun, sino a la reafirmación de un hito. Dicha familia ha logrado lo que tantos habían pretendido a lo largo del siglo XX y habían fracasado: desarrollar económicamente el país y mantenerlo estabilizado y en paz.
Los datos macroeconómicos hablan por sí solos. Tanto el producto interno bruto como su homólogo per cápita se han multiplicado por diez. De 3.000 millones a 39.000 millones de euros y de 285 a 2.239 euros, respectivamente. Dicha explosión ha venido acompañada de un cambio estructural en la economía y sociedad jemeres. Camboya ya no es un país agrícola que exporta recursos naturales a sus vecinos; ahora es un pujante productor industrial que suministra artículos a las superpotencias mundiales.
La mezcla de industria ligera impulsada por inversiones internacionales y un tratamiento ambivalente del traumático
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