La caída del gobierno de Bashar al-Asad en Siria afecta negativamente a los intereses de Irán. Fuente: khamenei.ir - bajo CC BY 4.0 La caída de Bashar al-Asad en Siria, quien había permanecido en el poder desde el año 2000, no solo representa un cambio en la estructura política del país, sino que también implica una transformación significativa en la dinámica regional. Este acontecimiento afecta de manera directa a la República Islámica de Irán y a Hezbolá en varios aspectos importantes. Por un lado, supone la pérdida del corredor terrestre que conectaba Siria con Líbano, un elemento estratégico fundamental para el Eje de Resistencia, tanto en términos logísticos como geopolíticos.
Por otro lado, Turquía, un actor regional rival de Irán, podría consolidar y expandir significativamente su poder e influencia en la región a través de sus grupos aliados en Siria, como el autodenominado Ejército Nacional Sirio (SNA) y Hay'at Tahrir al-Sham (HTS). Esta expansión turca tendría una relevancia histórica, dado que el territorio sirio formó parte del Imperio Otomano desde 1516 hasta 1918. La presencia de Turquía en esta región podría interpretarse como un intento de recuperar, al menos en parte, la influencia perdida tras la desintegración del
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