La presencia militar de Estados Unidos en Oriente Medio se sustenta en un amplio despliegue de activos y una red de bases repartidas por distintos puntos de la región. Fuente: CENTCOM Los ataques de represalia lanzados desde la República Islámica contra territorio de los países del golfo Pérsico, en el marco de la guerra de Irán, han puesto en el punto de mira la infraestructura que sostiene el despliegue militar de Estados Unidos en Oriente Medio.
Washington mantiene una compleja red de bases, instalaciones y posiciones militares a lo largo de la región, fruto de una estrategia que desde hace décadas busca proteger las rutas energéticas, sostener alianzas, disuadir a potencias rivales y garantizar la capacidad de intervenir con rapidez en algunos de los espacios más inestables del sistema internacional.
Las bases estadounidenses en Oriente Medio
Los orígenes del despliegue estadounidense en Oriente Medio se remontan a la Guerra Fría, pero su configuración actual comenzó a tomar forma a finales de los años setenta y principios de los ochenta. La revolución iraní de 1979, la invasión soviética de Afganistán y la creciente relevancia geopolítica del golfo Pérsico empujaron a Washington a establecer una presencia permanente capaz de proyectar
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