Mahmud Abás, presidente de la Autoridad Nacional Palestina, entidad que gobierna Cisjordania con la colaboración de Israel. Fuente: Martin Schulz - bajo CC BY-NC-ND 2.0 Tras diez días de asedio, las fuerzas de seguridad palestinas irrumpían el 15 de diciembre de 2024 en el campamento de refugiados de Yenín, al norte de Cisjordania, e iniciaban una violenta operación para arrebatar el control de la población a grupos armados como las Brigadas de Yenín. Durante la operación y los enfrentamientos posteriores, habrían muerto 14 personas, lo que incluye combatientes, civiles y miembros de las fuerzas de seguridad palestinas. Decenas de personas fueron arrestadas y trasladadas a las instalaciones policiales de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), liderada por Mahmud Abás.
Las calles de las principales ciudades palestinas se llenaron de protestas contra los acontecimientos de Yenín, muchas de las cuales fueron reprimidas. Las imágenes del asalto evocaban para muchos palestinos las frecuentes incursiones del ejército israelí en Yenín, un símbolo de la resistencia contra la ocupación. Sin embargo, esta vez era la propia Autoridad Nacional Palestina quien ejecutaba la operación, aunque con el visto bueno de Israel. Una acción muy difícil de explicar para la sociedad palestina mientras el Estado hebreo perpetra
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