El auge de las derechas radicales en Europa, Norteamérica o América Latina tiene explicaciones estructurales y culturales. Fuente: Vox España En algunos países de Europa, así como en Estados Unidos, múltiples sondeos y trabajos demoscópicos ilustran que la población joven ⎻aquella por debajo de los 40 años⎻, se posiciona en cierta medida de forma favorable ante la opción de un gobierno de corte autoritario. Más allá de la brecha de género en este tipo de respuesta y de la imposible generalización –en torno a un 15-20% sí se muestran a favor, mientras el resto lo rechaza o muestra dudas–, es evidente que estos datos evidencian una tendencia de auge de las derechas radicales.
La derechización, específicamente la ultraderechización, de la política europea, estadounidense y, en cierta medida, latinoamericana, es constatable tanto vía encuestas como vía comportamiento electoral. Los discursos y políticas de corte represivo, junto a los impulsos antiinstitucionales de numerosos gobiernos, acompañan esta dinámica social, que es producto de factores nacionales e internacionales.
El orden internacional emergente
Occidente está en retroceso. La disputa entre la apuesta unipolar del hegemón norteamericano y sus aliados históricos –fundamentalmente Europa, Japón, Australia y otros miembros “secundarios” del esquema colectivo liderado por Washington–,
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