Arévalo, Guatemala y el complejo mapa político centroamericano
Por eduardo-garcia·
Bernardo Arévalo, presidente electo de Guatemala por el Movimiento Semilla. Fuente: redes sociales del Movimiento Semilla
La sorpresiva victoria del Movimiento Semilla de Bernardo Arévalo en las elecciones presidenciales de Guatemala ha trastocado el esquema político regional. La crisis de legitimidad de las instituciones públicas guatemaltecas, fundada en la percepción generalizada de que las estructuras políticas se hallan atravesadas por la corrupción, ha posibilitado un resultado electoral que hasta hace pocos meses parecía imposible. La debacle electoral de la alianza de las derechas guatemaltecas se constató por primera vez el 25 de junio, al quedar fuera del balotaje todas las fórmulas de la misma a excepción de la Unión Nacional de la Esperanza (UNE) con Sandra Torres a la cabeza.
La superestructura judicial había actuado previamente en apoyo de la alianza para impedir que hubiera boletas de plataformas contrarias al establishment guatemalteco: Thelma Cabrera, Roberto Arzú y Carlos Pineda fueron algunos de los dirigentes afectados en primera instancia por este fenómeno. Posteriormente, el socialdemócrata Bernardo Arévalo logró la segunda posición en esa convulsa primera vuelta al capitalizar una porción del voto crítico con una política históricamente escorada a la derecha y particularmente enlazada al poder judicial.
A partir de entonces,
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