La disputa por las islas Chagos se sitúa en el centro de la competencia por el dominio del océano Índico e involucra a India, China y Estados Unidos. Fuente: Oficina presidencial de Maldivas. Al intervenir en la disputa por Chagos, Maldivas entra en un juego que implica mucho más que la política interna maldiva. Está involucrando a su país en una disputa de soberanía que afecta al legado colonial de Reino Unido, la presencia militar global de Estados Unidos –cuya base en Diego García sirve como centro neurálgico para los bombarderos de largo alcance y las operaciones en Oriente Medio y el Indo-Pacífico–, la estrategia regional de India y la larga batalla legal de Mauricio.
El litigio por el archipiélago de Chagos se desarrolla en medio de una creciente rivalidad geopolítica en el océano Índico en la que están involucrados Estados Unidos, China, India y Turquía, además de otros actores.
Por lo que este movimiento no es fortuito y apunta a realinamientos estratégicos en la región. De fondo está en juego el control sobre el océano Índico como ruta fundamental de comunicaciones y zona de influencia privilegiada de India, que ve su capacidad de proyección cada vez más constreñida.
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